Oración poderosa al Espíritu Santo

Grandioso Espíritu Santo,

álzate en este día sobre tu gente,

nos ponemos a tu merced y que sea lo que tú decidas,

confío en cada palabra que me digas,

en cada cosa que elijas y cada destino que me pongas,

deseo pertenecer enteramente a ti,

no quiero vivir bajo oscuridad y sombras,

junto a ti es el único lugar donde me siento a salvo.

Ayúdame, para siempre serte fiel

y nunca dudar de lo que creo,

constantemente alabarte y quererte,

para no ser un católico a medias,

ser un devoto al cien,

la santa palabra será mi entrenamiento,

viviré usándola y viviré enseñándola.

Tu palabra es mi mejor alimento,

me llena de amor, regocijo y bondad,

dame luz de tu ser, de tu amor infinito,

eres el fuego vivo que quema los pecados a mi alrededor,

me permites caminar libremente y sin ser observado,

sin ser juzgado, sin ser criticado ni perseguido,

cuidas cada uno de mis pasos para no sufrir daños,

para que la gente no me mire con envidia

ni yo ser alguien envidioso,

aprendo a valorar cada cosa que tengo y si el prójimo tiene más,

es porque su fortuna y la bondad que le has dado ha sido buena,

y me alegra que en ti, Espíritu Santo,

haya deseos del bien y de bendiciones que nos favorecen.

Tú eres el hogar divino,

que me permite reposar y descansar cuando

ya no puedo luchar por mí mismo,

cuando no sé qué más buscar, no sé qué hacer ni a donde ir,

me dejas descansar en tu pecho y es como si estuviera en casa,

me permites relajarme y ver las cosas con paciencia y sabiduría.

Tú eres aquello que me inspira,

que así como calmas mi cansancio, me permite seguir adelante,

aquello que admiro y quiero anhelar,

que sus deseos son lo más sagrado para mí,

y la voluntad que elija en mi vida se haga sin reproches.

Te pido para que me bendigas con tus dones celestiales,

imploro para que en mí haya sabiduría,

para que pueda tener el suficiente entendimiento,

y comprender las cosas con más claridad y cabeza fría.

Que cuando te necesite seas mi consuelo,

mi pañuelo de lágrimas y mi hombro donde llorar,

que tú seas quien calme mi llanto y me de

la fortaleza necesaria para salir adelante,

para luchar con más fuerza y poder lograr mis objetivos.

Que podamos aconsejar y perdonar a todos aquellos

que lo necesiten, que lo pidan,

permíteme ser tu vocero y llevar tu mensaje a ellos,

guiarlos en tu camino para que te conozcan

y te puedan alabar, que te sigan con amor.

Nuestro padre es juicioso, amoroso, generoso,

sabemos que tiene misericordia con todos nosotros,

pero al momento de pecar, recibimos nuestro merecido castigo,

por ello, no busco ofender al Señor,

el sagrado temor a Dios es mi base principal en la fe,

sé cuán es su bondad y cuán grande es su castigo,

por ello, lo alabo y venero con todo el amor que tengo,

permíteme seguir las leyes divinas

y el espiritual ejemplo que nos dan,

que mi cuerpo y mi alma sean un lugar donde habita el Señor,

que allí sea su reposo.

Te amamos y te alzamos,

te glorificamos y admiramos con el corazón,

quiero tener la dicha de conocerte,

que la gloria y honor sean para ti.

Amén.

¿Hasta donde llega el poder de una oración al Espíritu Santo?

Las oraciones tienen su grado de poder, su grado de devoción y su manera de ser entendidas por los seres celestiales, dependiendo de cómo hagas la oración y cómo esté ésta escrita será su poder.

Una oración al Espíritu Santo poderosa es aquella que es hecha con el amor y con el corazón en mano, donde entregamos todo nuestros agradecimientos y cada grano de fe que haya en nuestro espíritu, por ello, debemos hacerla confiados y llenos de devoción para ser entregados en cuerpo y espíritu al Señor, que nuestra palabra retumbe en el cielo y sea oída por cada ángel.