ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo, Espíritu de amor,

Tú que eres nuestro consuelo y dador de vida.

Ven a nuestras vidas.

Espíritu de Dios, Bendición de la Santísima Trinidad

Llena mi vida, mi alma y todo mi ser

Enciende en mí la luz de tu poder.

Espíritu Divino, Dulce huésped del alma

Toma mi corazón y envuélvelo con el fuego de tu amor.

Derrama en mi tus santos dones y frutos.

Espíritu consolador, Oleo de la alegría

Permíteme adorarte y glorificarte.

Sentir tu presencia divina en mi corazón.

Espíritu de verdad y de vida

Hazme conocedor de tu amor.

Permíteme sentir y aprovechar tu divina presencia.

Espíritu de Pureza y de consuelo

No me dejes solo.

Atiéndeme por completo en esta hora.

Espíritu de alegría y fortaleza

Te ofrezco mi vida, mis pensamientos   y mis palabras.

Muévete en mí, quédate en mí.

Espíritu de poder y majestad

Guíame en lo que debo decir cómo voy actuar.

Hoy y siempre.

Amén.

El Espíritu Santo, combinación de deidades.

El Espíritu Santo es Dios verdadero igual que el padre y el hijo. Siendo tan poco o nada lo que nosotros comprendemos de este honorable misterio de Dios, lo mejor que podemos hacer es adorarle, alabarle e invocarle humildemente, mendigando su ardiente amor, sus dones y sus frutos. Muchos pensadores y santos le han dado diferentes nombres, algo así como: aliento de la Divinidad, Oleo de la alegría, Dulce huésped del alma, Consolador Optimo, Padre de los Pobres, Bendición de la Santísima Trinidad, entre otros.

Cuando el Espíritu Santo ha querido que le sintamos presente y para hacerse visible en los fieles creyentes, ha tomado diferentes formas o símbolos; como el viento, así fue que Dios creó al hombre mediante un soplo según las escrituras sagradas en su primer libro el Génesis, en forma de paloma blanca; siendo este el símbolo que utilizó para posar sobre el hijo de Dios el día de su bautizo en el rio Jordán,  llamas de fuego, de esta manera se le reveló a la primera comunidad cristiana el día del Pentecostés.

     El pentecostés fue el momento en el cual todos los apóstoles, María la madre de Jesús  y los  demás  discípulos encontrándose  unidos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, las personas que lo escuchaban se llenaron de asombro, según lo escribió el apóstol San Pablo en el libro de los Hechos. En virtud de este gran acontecimiento es importante convencernos que Jesús no nos dejó solos que también  para nosotros envió al Espíritu  Santo como nuestro mejor consolador y guía. Con el Dios se hace vida en cada uno de nosotros. En el pentecostés, el Espíritu Santo nos embarcó a  todos, pues somos llamados a predicar las maravillas de Dios a todas las personas a ejemplo de la primera comunidad cristiana que sintiéndose llenos del Espíritu Santo salieron a llevar el reino de Dios de generación en generación.

La gracia del espíritu santo aunque no se ve, es poderosa, es viva y eficaz. El hombre que confía fielmente en Dios y en su Santo Espíritu, logra la felicidad de este mundo a pesar de todos los sufrimientos, es una persona que se deja guiar, que se hace capaz de ofrecer todo su ser humildemente a la acción divina, que no actúa con bajeza, que reconoce una transformación de vida personal y cristiana, es una persona que actúa como un testigo del amor de Dios. El espíritu santo nos habla por medio de nuestra conciencia nos produce ideas de hacer siempre algo bueno., pues toda acción buena es fruto de la inspiración divina. Es el Espíritu Santo quien nos ayuda a aumentar y madurar nuestra fe cristiana que recibimos en el bautismo.

Primera vez que recibimos al Espíritu Santo.

En el bautismo recibimos por primera vez al Espíritu Santo y también se nos da de un modo especial en otro de los sacramentos que conforman la iniciación cristiana que conocemos como la confirmación, es allí donde renovamos la acción viva del Espíritu de Dios. Mediante dicho sacramento,, nos sentimos más enamorados de nuestro compromiso como personas cristianas y de seguir siempre el camino de Jesús, siendo así verdaderos testigos de Jesús, crecemos y maduramos espiritualmente. El Espíritu Santo lo recibimos como un Don de Dios. Los dones y frutos del Espíritu Santo son conocidos como aquellos hábitos, prácticas  que perfeccionan las virtudes que recibimos en el bautismo. Significan también integridad y plenitud.

Dones del Espíritu Santo.

Los dones del Espíritu son siete, los cuales  resumen la acción del Espíritu Santo y se presentan de la siguiente manera: Sabiduría, para entender lo que favorece y lo que  perjudica nuestras vidas para desarrollar el plan de Dios. Sabiduría hace que nos enamoremos de las cosas de Dios. Entendimiento, es el don que nos ayuda a entender y comprender los designios de Dios y aceptarlos. Consejo, este don se nos da para saber discernir y amar todo lo que viene de Dios y a rechazar  lo que no viene de él, con este don logramos distinguir lo malo y lo bueno, la mentira y la verdad. Y también nos ayuda a actuar con prudencia.

Ciencia, no es  el don de la ciencia del mundo sino de la ciencia de  Dios. Con este don el hombre y la mujer adquieren la capacidad para considerar y tratar todo lo que nos es conveniente para lograr nuestra salvación y así poder llegar al cielo. Piedad, para abrirnos a la voluntad del Señor y no a la nuestra, llevando una vida a ejemplo de Jesús, ser imitadores suyos, pues recordemos que estamos hechos a su imagen y semejanza. El don de la piedad nos ayuda a saber orar, a rezar constantemente con mucha fe, para mantenernos adheridos a Jesús. Fortaleza, este don fortalece la fe que en algún momento recibimos en el bautismo.

El Espíritu Santo actúa mediante este don, para darnos la fuerza que necesitamos cada día de nuestras vida en medio de las adversidades, con este don nos levantamos nos hacemos fuertes en medio de tantas dificultades, siendo fieles a Dios. Por último tenemos el Temor de Dios, que no es tenerle miedo a Dios sino tener miedo de perder a Dios.  Es el temor de desarrollar malas acciones porque sabemos que desagradamos a Dios. Este don actúa en nosotros para ayudarnos a respetar a Dios a amarlo y a no traicionarlo con el pecado. Todos estos dones que nos da el Espíritu Santo, no son para nuestro provecho solamente, sino también se nos dan, para servir mejor a los demás. Recordando que Jesús no vino a ser servido sino a servir.

     Desde el bautismo nos hacemos hijos de Dios, nos hacemos cristianos, y recibimos al Espíritu santo, por esta razón no debemos sentirnos tristes, desconsolados, desamparados, sin fuerzas, es hora que recuerdes que no estás solo, que el mismo espíritu divino representado en el padre, en el hijo y en el Espíritu Santo y que actúa como un mismo amor, es tu guía en todo momento, tu alegría, él es tu consuelo y fortaleza y te da la fuerza de continuar. Que importante tener presente, que aunque el mundo te falle el  no, porque él siempre está esperando por ti solo tienes que invocarlo, pedirle que se haga presente en tu vida con todos sus dones y sus frutos. Con una oración humilde pero cargada de mucha fe, el Espíritu Santo no tardara en hacerse presente en la vida de quien lo espera.

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Amor y espiritualidad

Encomendarnos a diario a el espíritu santo, es tener la certeza de que Dios nos cuidará en cualquier ámbito de nuestra vida, la espiritualidad es importante y la comunicación con Dios aún más. Para fortalecer esos lazos debemos hacer oraciones para protegernos de cualquier mal mundano, sabemos que estamos expuestos a muchos peligros, cubrámonos con el manto precioso de Dios y el manto precioso de nuestra virgencita, por ello también debemos orar a la magnífica, y nuestro día estará más que lleno de bendición.

En la espiritualidad también incluimos el amor, a veces este no nos corresponde como quisiéramos, por eso hay diferentes amarres de amor que encuentras en enlaces como el siguiente: amarres-amor.net. Estos amarres no tienen nada que ver con deseos malos ni oscuros, pero sabemos que la mejor forma es esperar con paciencia, que el tiempo de Dios es divino y la mejor arma será la oración.

Para no perder la esperanza del amor, podemos hacer la novena a San Benito, él es quien te resguarda de todo mal, intercederá para que esa persona se acerque a ti o se aleje, según le convenga a tu vida.

Una vida más católica

Muchas personas se alejan de la cristiandad por diferentes motivos, lo importante es reivindicar tu amor por el padre y el espíritu santo, es por ello necesario rezar el santo rosario por lo menos una vez al mes, este como manto de protección ante cualquier problema. Además de que es una reivindicación de tus creencias en al religión católica.

En momentos de afición puedes hacer la petición a Santa Marta, ella como madre nos protegerá y guiará nuestro camino al bien. Si tu problema es algo especifico como la falta de empleo, debes hacer oraciones por el trabajo, recuerda que lo más importante es mantener tu fe intacta y tendrás una vida más plena y exitosa.

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  • Para crear un potente hechizo de amor, debes primero pedirle con fervor a Dios y preguntarle si es esa la persona que él quiere para tu vida, te aseguramos que él te responderá.
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  • Cada domingo podemos hacer la oración del credo en familia, esto nos acercará mas a la palabra de Dios y nos unirá como familia.
  • Antes de dormir hagamos una oración, dando gracias a Dios por un día más de vida y verás como al siguiente día cualquier problema parecerá menor. Síguela aquí: https://oraciondelanoche.info/.

Imágenes de oración al espíritu santo

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