ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo es la tercera persona de la santísima trinidad. Podemos pedir sus dones en oración.

Conoce las 18 mejores oraciones al Espíritu Santo, para que te cubra con su manto y su protección.

Petición al Espíritu Santo para los casos más difíciles

¡Oh! Piadoso Espíritu Santo, este día recurro a ti para suplicarte me socorras en estos
momentos de gran tribulación que estoy viviendo.
Ayúdame a superar esta pena que agobia mi corazón.

Espíritu de amor y de bondad, me siento derrotado
pues no encuentro solución a esta situación que vivo.

En ti deposito toda mi fe y mi esperanza, pues solo tú tienes el poder
de infundir en mí la fuerza que necesito para salir de este abismo.

Ayúdame a no perderme cada día ni caer en la tentación.
Santo Espíritu de poder, sé que tú eres todo oído para mis ruegos.

Solo tú tienes el poder de los siete dones y sé que
llegado el momento, me enaltecerás con uno de ellos.
Pero hoy solo suplico por esta dificultad que no he logrado sanear y que por mucho me atormenta.

Bendito Espíritu Santo, dame tu amparo hoy, mañana y todos los días del resto de mi vida.
Cúbreme con tu amor y permíteme ser tu fiel e insigne servidor.

Gracias mi amado Espíritu por estar siempre a mi lado.
Por ti soy lo que soy y dedico mi vida a alabarte, en tu Santísima Trinidad.

Amén.

Oración al Espíritu Santo para fortalecer la fe

Espíritu Santo, Espíritu de amor,
Tú que eres nuestro consuelo y dador de vida.
Ven a nuestras vidas.
Espíritu de Dios, Bendición de la Santísima Trinidad
Llena mi vida, mi alma y todo mi ser
Enciende en mí la luz de tu poder.

Te pido que fortalezcas mi fe, que por las circunstancias
muchas veces se ve debilitada, tú puedes ayudarme a no flaquear.

Espíritu Divino, Dulce huésped del alma
Toma mi corazón y envuélvelo con el fuego de tu amor.
Derrama en mi tus santos dones y frutos.

Espíritu consolador, Oleo de la alegría
Permíteme adorarte y glorificarte.
Sentir tu presencia divina en mi corazón.

Espíritu de verdad y de vida
Hazme conocedor de tu amor.
Permíteme sentir y aprovechar tu divina presencia.

Espíritu de Pureza y de consuelo
No me dejes solo.
Atiéndeme por completo en esta hora.

Espíritu de alegría y fortaleza
Te ofrezco mi vida, mis pensamientos y mis palabras.
Muévete en mí, quédate en mí.

Amén.

Plegaria para la sabiduría ante las adversidades

Oh, grandísimo y hermoso Espíritu Santo,
tú, que con tus dones y gracia puedes bendecir,
que con tu esplendida forma puedes proteger
y con tu gran brillo puedes iluminar.

Te doy gracias, Espíritu Santo, 
por permitirme ser escuchado, por darme la oportunidad
y por no ignorarme, nunca me has fallado,
conozco tu bondad y sé que tu misericordia es infinita,
que extiendes tu mano al necesitado,
que nunca desamparas y nos observas con delicadeza.

Hoy, vengo a implorar que en mí sean sembrados,
los dotes de sabiduría, para aceptar con honra cada dificultad 
te pido el entendimiento, para que las dudas
sean respondidas con suficiente rapidez,
y conocimiento, para impartirlos
y enseñarlos con todo aquel que lo requiera.

Majestuoso Espíritu Santo,
Vengo hacia ti a implorarte la esencia más pura
de los seres divinos, aquello que les permite ser calmados,
certeros y concisos con lo que deciden y actúan,
una esencia tan inocente y tan buena,
yo la pido, la imploro, me arrodillo ante ti,
para conseguirla, que mi espíritu esté regocijado de sabiduría.

Amén

Plegaria para no tener envidias

Espíritu Santo, vengo a ti a rogarte alejes de mi este sentimiento
de envidia y resentimiento por lo que no puedo tener.

Yo soy una persona que intenta ser de corazón puro,
que intenta no pecar, sigo los caminos de Dios y sus siervos.

Pero soy un humano que puede cometer errores y pecar
tengo angustias y a veces celos, y eso no me gusta.

Aleja todo aquello que me hace mal de mí,
aquellos que solo buscan dañar mi ser,
que no tienen buenas intenciones,
que solo vienen con un propósito;
dañar, maltratar y envidiar,
yo no soy como ellos, por eso no deseo que se me acerquen,
no deseo tener personas así a mi alrededor,
llenos de ignorancia, de lujuria, de miedos.

La ignorancia es de los peores pecados en la sociedad,
ser una persona ignorante nos puede traer graves consecuencias,
no sabremos medir lo que nuestras acciones conllevan detrás.

Por ello, imploro con mi ser, que alejes estos malos sentimientos,
y que alejes a aquellos que quieran hacerme daño
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Rezo para la misericordia del Espíritu Santo

¡Oh! Misterioso Espíritu Santo, tú que aun eres ajeno para muchos de los
fieles creyentes pues no comprenden la magnificencia de tu poder.

Escucha a este hijo tuyo que hoy te invoca para solicitar tu inmensa misericordia.
He cometido tantos errores y me arrepiento cada día de todos ellos.

Quiero entregarte mis pecados y que seas tú, a través de tu misericordia,
quien me indique el camino que debo seguir para ganar tu gracia de nuevo.

Te entrego mi vida para que la moldees según tus criterios.
Sé que eres un Espíritu de bondad y por ello serás misericordioso conmigo.

Espíritu Santo benevolente, te imploro que a través de tu
gracia continúes acrecentando tu misericordia en mí. Y de este modo,
poder cumplir con fidelidad tus designios.

Que la omnipotencia de la misericordia que se infunde con tu
aliento celestial me protejan de las adversidades.
Espíritu Santo poderoso y de infinita misericordia cuya fuerza
proviene del Padre y del Hijo.

Gracias mi portentoso Espíritu Santo,
porque sé que de ti vendrán infinitas bendiciones a mi vida.

Mi destino es tuyo y tu guía mi refugio.

Amén.

Oración para que el Espíritu Santo nos de sus dones

Oh Espíritu Santo!

Te pido para que me bendigas con tus dones celestiales,
imploro para que en mí haya sabiduría,
para que pueda tener el suficiente entendimiento,
y comprender las cosas con más claridad y cabeza fría.

Que cuando te necesite seas mi consuelo,
mi pañuelo de lágrimas y mi hombro donde llorar,
que tú seas quien calme mi llanto y me de
la fortaleza necesaria para salir adelante,
para luchar con más fuerza y poder lograr mis objetivos.

Que podamos aconsejar y perdonar a todos aquellos
que lo necesiten, que lo pidan,
permíteme ser tu vocero y llevar tu mensaje a ellos,
guiarlos en tu camino para que te conozcan
y te puedan alabar, que te sigan con amor.

Por ello, lo alabo y venero con todo el amor que tengo,
permíteme seguir las leyes divinas
y el espiritual ejemplo que nos dan,
que mi cuerpo y mi alma sean un lugar donde habita el Señor,
que allí sea su reposo.

Te amamos y te alzamos,
te glorificamos y admiramos con el corazón,
quiero tener la dicha de conocerte,
que la gloria y honor sean para ti.

Amén.

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Información sobre el Espíritu Santo

Papel del Espíritu Santo en la fe

El Espíritu Santo es Dios verdadero igual que el padre y el hijo, siendo tan poco o nada lo que nosotros comprendemos de este honorable misterio de Dios, lo mejor que podemos hacer es adorarle e invocarle humildemente, mendigando su ardiente amor, sus dones y sus frutos. Muchos pensadores y santos le han dado diferentes nombres, algo así como: aliento de la Divinidad, Oleo de la alegría, Dulce huésped del alma, Consolador Optimo, Padre de los Pobres, Bendición de la Santísima Trinidad, entre otros.

Cuando el Espíritu Santo ha querido que le sintamos presente y para hacerse visible en los fieles creyentes, ha tomado diferentes formas o símbolos como el viento, así fue que Dios creó al hombre mediante un soplo según las escrituras sagradas en su primer libro el Génesis.

En forma de paloma blanca; siendo este el símbolo que utilizó para posar sobre el hijo de Dios el día de su bautizo en el río Jordán, llamas de fuego, de esta manera se le reveló a la primera comunidad cristiana el día del Pentecostés.

El pentecostés fue el momento en el cual todos los apóstoles, María la madre de Jesús y los demás discípulos encontrándose unidos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, las personas que lo escuchaban se llenaron de asombro, según lo escribió el apóstol San Pablo en el libro de los Hechos. En virtud de este gran acontecimiento es importante convencernos que Jesús no nos dejó solos, también envió al Espíritu Santo como nuestro mejor consolador y guía, con él Dios se hace vida en cada uno de nosotros. En el pentecostés, el Espíritu Santo nos embarcó a todos, pues somos llamados a predicar las maravillas de Dios a todas las personas a ejemplo de la primera comunidad cristiana que sintiéndose llenos del Espíritu Santo salieron a llevar el reino de Dios de generación en generación.

La gracia del espíritu santo aunque no se ve, es poderosa, es viva y eficaz. El hombre que confía fielmente en Dios y en su Santo Espíritu, logra la felicidad de este mundo a pesar de todos los sufrimientos, es una persona que se deja guiar, que se hace capaz de ofrecer todo su ser humildemente a la acción divina, que no actúa con bajeza, que reconoce una transformación de vida personal y cristiana, es una persona que actúa como un testigo del amor de Dios. El espíritu santo nos habla por medio de nuestra conciencia nos produce ideas de hacer siempre algo bueno., pues toda acción buena es fruto de la inspiración divina. Es el Espíritu Santo quien nos ayuda a aumentar y madurar nuestra fe cristiana que recibimos en el bautismo.

Primera vez que recibimos al Espíritu Santo

En el bautismo recibimos por primera vez al Espíritu Santo y también se nos da de un modo especial en otro de los sacramentos que conforman la iniciación cristiana que conocemos como la confirmación, es allí donde renovamos la acción viva del Espíritu de Dios. Mediante dicho sacramento,, nos sentimos más enamorados de nuestro compromiso como personas cristianas y de seguir siempre el camino de Jesús, siendo así verdaderos testigos de Jesús, crecemos y maduramos espiritualmente. El Espíritu Santo lo recibimos como un Don de Dios. Los dones y frutos del Espíritu Santo son conocidos como aquellos hábitos, prácticas que perfeccionan las virtudes que recibimos en el bautismo. Significan también integridad y plenitud.

Dones del Espíritu Santo

Los dones del Espíritu son siete, los cuales resumen la acción del Espíritu Santo y se presentan de la siguiente manera:

  • Sabiduría: Para entender lo que favorece y lo que perjudica nuestras vidas para desarrollar el plan de Dios. Sabiduría hace que nos enamoremos de las cosas de Dios.
  • Entendimiento: Es el don que nos ayuda a entender y comprender los designios de Dios y aceptarlos.
  • Consejo: Este don se nos da para saber discernir y amar todo lo que viene de Dios y a rechazar lo que no viene de él, con este don logramos distinguir lo malo y lo bueno, la mentira y la verdad. Y también nos ayuda a actuar con prudencia.
  • Ciencia: No es el don de la ciencia del mundo sino de la ciencia de Dios. Con este don el hombre y la mujer adquieren la capacidad para considerar y tratar todo lo que nos es conveniente para lograr nuestra salvación y así poder llegar al cielo.
  • Piedad: Para abrirnos a la voluntad del Señor y no a la nuestra, llevando una vida a ejemplo de Jesús, ser imitadores suyos, pues recordemos que estamos hechos a su imagen y semejanza. El don de la piedad nos ayuda a saber orar, a rezar constantemente con mucha fe, para mantenernos adheridos a Jesús.
  • Fortaleza: Este don fortalece la fe que en algún momento recibimos en el bautismo.

El Espíritu Santo actúa mediante este don, para darnos la fuerza que necesitamos cada día de nuestras vida en medio de las adversidades, con este don nos levantamos nos hacemos fuertes en medio de tantas dificultades, siendo fieles a Dios.

Por último tenemos el Temor de Dios, que no es tenerle miedo a Dios sino tener miedo de perder a Dios. Es el temor de desarrollar malas acciones porque sabemos que desagradamos a Dios. Este don actúa en nosotros para ayudarnos a respetar a Dios a amarlo y a no traicionarlo con el pecado. Todos estos dones que nos da el Espíritu Santo, no son para nuestro provecho solamente, sino también se nos dan, para servir mejor a los demás. Recordando que Jesús no vino a ser servido sino a servir.

Desde el bautismo nos hacemos hijos de Dios, nos hacemos cristianos, y recibimos al Espíritu santo, por esta razón no debemos sentirnos tristes, desconsolados, desamparados, sin fuerzas, es hora que recuerdes que no estás solo, que el mismo espíritu divino representado en el padre, en el hijo y en el Espíritu Santo y que actúa como un mismo amor, es tu guía en todo momento, tu alegría, él es tu consuelo y fortaleza y te da la fuerza de continuar.

Que importante tener presente, que aunque el mundo te falle el no, porque él siempre está esperando por ti solo tienes que invocarlo, pedirle que se haga presente en tu vida con todos sus dones y sus frutos. Con una oración humilde pero cargada de mucha fe, el Espíritu Santo no tardara en hacerse presente en la vida de quien lo espera.

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Amor y espiritualidad

Encomendarnos a diario a el espíritu santo, es tener la certeza de que Dios nos cuidará en cualquier ámbito de nuestra vida, la espiritualidad es importante y la comunicación con Dios aún más. Para fortalecer esos lazos debemos hacer oraciones para protegernos de cualquier mal mundano, sabemos que estamos expuestos a muchos peligros, cubrámonos con el manto precioso de Dios y el manto precioso de nuestra virgencita, por ello también debemos orar a la magnífica, y nuestro día estará más que lleno de bendición.

En la espiritualidad también incluimos el amor, a veces este no nos corresponde como quisiéramos, por eso hay diferentes amarres de amor que encuentras en enlaces como el siguiente: amarres-amor.net. Estos amarres no tienen nada que ver con deseos malos ni oscuros, pero sabemos que la mejor forma es esperar con paciencia, que el tiempo de Dios es divino y la mejor arma será la oración.

Para no perder la esperanza del amor, podemos hacer la novena a San Benito, él es quien te resguarda de todo mal, intercederá para que esa persona se acerque a ti o se aleje, según le convenga a tu vida.

Una vida más católica

Muchas personas se alejan de la cristiandad por diferentes motivos, lo importante es reivindicar tu amor por el padre y el espíritu santo, es por ello necesario rezar el santo rosario por lo menos una vez al mes, este como manto de protección ante cualquier problema. Además de que es una reivindicación de tus creencias en al religión católica.

En momentos de afición puedes hacer la petición a Santa Marta, ella como madre nos protegerá y guiará nuestro camino al bien. Si tu problema es algo especifico como la falta de empleo, debes hacer oraciones por el trabajo, recuerda que lo más importante es mantener tu fe intacta y tendrás una vida más plena y exitosa.

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Imágenes de oración al espíritu santo


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